¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo?

Por: Yuri Cárdenas Moreno

A inicios de semana, preparando esta colaboración, tenía la intención de hablar sobre tantos temas que nos interesan: los dimes y diretes en el proceso electoral, el famoso debate y sus implicaciones, las nefastas acciones de los 400 pueblos en Naolinco, el bombardeo mediático y publicitario de los partidos políticos en las ciudades de todo el Estado, los excesos en gastos de campaña, etc, etc, etc., lo de siempre.
Sin embargo, el día de hoy hago una pausa para hablar de un tema que sin duda es mucho más urgente y mucho más triste también.
Estas semanas hemos visto en la televisión, escuchado en el radio y leído en los periódicos ciertas noticias que han conmocionado a la opinión pública estatal y nacional.
El sábado 05 de junio fueron asesinados a tiros los padres de Mauricio Herrera, candidato panista a la alcaldía del municipio Las Minas. Dos días después aprehendieron a los culpables, que declararon tener conflictos con el matrimonio difunto. Entre las armas que se les incautaron se encontraban cuernos de chivo, escopetas y cartuchos. Mauricio Herrera quedó huérfano de padres, en plena campaña electoral, a sus 21 años.
El día 07 de junio, el centro de la ciudad fue testigo de una inusitada manifestación civil. Los familiares del joven de 15 años, Eugenio León Fernández, asesinado brutalmente por pandilleros en la Colonia Moctezuma de esta ciudad, velaron el cuerpo de su hijo en plena vía pública, exigiendo justicia a las autoridades, que a pocas horas de aprehender a los sospechosos, los dejaron en libertad. A pesar del mal olor que el cadáver del joven comenzaba a despedir, los familiares se negaban a retirarse hasta que se les hiciera justicia.
Asimismo las ciudades de Veracruz y Poza Rica viven días muy tensos, ya que sus habitantes aseguran tener miedo a una nueva balacera en sus calles como las suscitadas en la Zona de Mercados de Veracruz y el centro comercial Gran Patio de Poza Rica. Salir de paseo se ha vuelto un verdadero riesgo para todas las familias que temen por la vida de sus hijos e hijas.
Y en la capital, el alcalde David Velasco admitió que la situación no es muy favorable, existiendo ya más de 50 pandillas juveniles en distintas colonias de la ciudad y el congreso ha respaldado esta preocupación. Cuando se le cuestionó sobre el asesinato del joven Eugenio León, contestó: “Son cosas que pasan”…
Y así podríamos hablar también de las extorsiones diarias a pequeños comerciantes, abarroteros, taxistas (y simplemente hablar de los taxistas da para otra columna completa), entre tantos, que nos les queda de otra más que dar el diezmo a los hampones e intentar vivir tranquilos.
Se nos dice que ya van 900 niños muertos desde 2006 en la lucha antinarco. Se nos dice que la muerte de la pequeña Paulette fue un accidente y nadie se dio cuenta, que a Diego Fernández lo tiene un grupo desconocido, y que el día de ayer por la noche, asesinos también desconocidos le quitaron la vida a balazos a la joven Irene Méndez Hernández Palacios, hija de la investigadora Esther Hernández Palacios, secuestrando y asesinando también a su esposo, el empresario Fouad Hakim Santiesteban, hijo de Alfredo Hakim y sobrino de nuestro querido amigo Felipe, a quien enviamos las más sinceras condolencias.
Ahí es donde el rumbo de esta colaboración cambia, movida por el viento de la violencia y el agravio, con la intención de sumarse a los lamentos de tantas familias que piden justicia, aunque esta no les pueda devolver lo que han perdido.
Casi a diario, los ciudadanos somos testigos de balaceras, secuestros, asesinatos, violaciones, extorsiones, y nadie hace nada. La violencia comienza formar parte de la cotidianeidad, casi de la rutina de nuestro Estado.
La pregunta es ¿Hasta dónde? ¿Hasta dónde vamos a llegar con la violencia? Se sabe ya que muchos propietarios de comercios pequeños en la ciudad de Xalapa, están adquiriendo armas para hacer “su propia justicia”. Llegará el día en que los ciudadanos arreglemos las cuentas como en el Salvaje Oeste, porque las autoridades sólo están ahí para presenciar “las cosas que pasan” sin inmutarse y claro, para cobrar su sueldo cada mes. Ya llegó el día en que sucesos tan terribles se vuelven tema de bromas y chistes (1,2,3 por Paulette que está debajo de la cama… O el famoso audio de una adolescente burlándose de un extorsionador que intenta amenazarlos), que nos hacen reír, pero también olvidar, olvidar que eso nos pudo haber pasado a nosotros, a nuestros familiares, y que de la misma manera desesperada e impotente intentaríamos buscar justicia.
La pregunta es ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuando los ciudadanos seguiremos dormidos, viendo la televisión o el internet, quejándonos del mal gobierno sin mover un dedo para mejorar las cosas? ¿Seguiremos vendiendo el voto a cambio de unos regalitos de campaña, vendiendo con ello la conciencia y el porvenir?
Somos testigos mudos de la violencia, de la injusticia, suspiramos ante las tragedias de otros, y desgraciadamente es sólo cuando las balas tocan a nuestra puerta, cuando la sangre brota de nuestros seres queridos, que nos levantamos y decimos “Hasta aquí”.
¿De verdad es necesario esperar tanto? yurcamo@hotmail.com

 

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